-Lo siento, ella está dormida.
-No, no se va a despertar.
-¿Por qué?
- Está congelada porque se ha convertido en espejismo dentro de una muralla donde los muros son altos.
-No grites. No va a oírte, esta viviendo en un caparazón sin alma. Y es lo que ella desea. Si gritas, sólo consigues molestarme a mi y nada más.
-No, es lo que deseamos las dos. Yo camino con paso firme y el tiempo corre. Tenemos prisa.
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