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martes, 16 de agosto de 2011
Magia. Llevo un antifaz...todavía..., y mi pelo se ha tornado blanco. Tengo una rosa roja en mi sombrero, la rosa de mi fuego y mi pasión. Mis ojos se han tornado azules, fríos. Mi curvatura de los labios se parece al de la mona Lisa, quien sabe si estoy seria o divertida. Abajo y en el centro de mi cuello aparece una especie de broche, nadie sabe que esta clavado a mi piel y me dibuja una herida que contiene sangre negra. En ese broche se encuentra todo lo que soy, mi pasado, mi presente y mi futuro. Los alfileres que se me clavan son las heridas del presente. La sangre seca son la heridas de un pasado, la nueva sangre recorre la sangre seca devolviendole una especie de habito de vida. Parezco efímera, intangible, incolora, insípida. Pero hay luz a mi alrededor, pequeñas luces que se mueven alrededor de todo mi cuerpo, me tornan mis rayos, mi fuego, mi pasión, mi libertad. Absorbo toda esa luz, toda esa energía en un cristal. Lo necesito para no caer en la oscuridad. En la oscuridad de las dos caras, en la verdadera oscuridad de la mezcla, lo mayor temido es la mezcla junta del bien y el mal.
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