Vistas de página en total
jueves, 1 de marzo de 2012
Desear es una forma de amar.
Puede que el deseo sea también una forma de amor al fin y al cabo. No importa cuánto cambien los sentimientos a lo largo de nuestras vidas. En algún momento, en algún recuerdo hemos amado y nos hemos sentido amados. En caricias, en abrazos, en arañazos, en mordiscos, en los besos, en la piel, en un simple roce de mano contra mano, en una mirada, en una caricia de pelo o incluso en un adiós. Si deseas algo, aunque no sea propiamente amor estás amando de alguna manera. Amas porque deseas tocar, proteger, acompañar, estar, besar o incluso sólo cantar o bailar. Hay veces en que esos deseos se convierten en chispas de amor que puede que sean efímeros, que puede que sean fugaces pero que fueron reales, tan reales como cuando te cortas con el filo de una hoja, que aunque apenas puede verse y la herida es diminuta brota un fino hilo de sangre roja al igual que ese instante de deseo en el que sólo deseas amar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Archivo del blog
- febrero (1)
- enero (5)
- diciembre (12)
- septiembre (2)
- agosto (4)
- julio (8)
- junio (12)
- mayo (7)
- abril (13)
- marzo (5)
- febrero (4)
- enero (13)
- diciembre (12)
- noviembre (20)
- octubre (14)
- septiembre (41)
- agosto (44)
- julio (24)
- junio (14)
- mayo (32)
- abril (38)
- marzo (36)
- febrero (22)
- enero (2)
- diciembre (3)
- noviembre (12)
- octubre (16)
- septiembre (16)
- agosto (34)
- julio (20)
- junio (25)
- mayo (25)
- marzo (5)
- febrero (12)
- enero (17)
- diciembre (42)
- noviembre (55)
- octubre (36)
- septiembre (28)
No hay comentarios:
Publicar un comentario