Desde un pequeño rincón en este roto mundo admiramos ver el cielo. Te ofrecí mis manos, aunque yo no tuviera ningún lugar para ir tampoco. Escondí mi soledad y tropecé en el camino. Este es mi corazón lleno de dolor. Si la fiebre que siento en tus manos cuando las sostengo enciende un fuego que nunca se apagará...entonces vamos a buscar algo de calor para calentar tu corazón en un mundo aún invisible para nosotros.
Vistas de página en total
jueves, 5 de abril de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Archivo del blog
- febrero (1)
- enero (5)
- diciembre (12)
- septiembre (2)
- agosto (4)
- julio (8)
- junio (12)
- mayo (7)
- abril (13)
- marzo (5)
- febrero (4)
- enero (13)
- diciembre (12)
- noviembre (20)
- octubre (14)
- septiembre (41)
- agosto (44)
- julio (24)
- junio (14)
- mayo (32)
- abril (38)
- marzo (36)
- febrero (22)
- enero (2)
- diciembre (3)
- noviembre (12)
- octubre (16)
- septiembre (16)
- agosto (34)
- julio (20)
- junio (25)
- mayo (25)
- marzo (5)
- febrero (12)
- enero (17)
- diciembre (42)
- noviembre (55)
- octubre (36)
- septiembre (28)
No hay comentarios:
Publicar un comentario