Empezamos en Do mayor, seguimos por la escala de La menor y vagamos tocando las notas de la melodía hasta encontrarnos en un sí bemol. Un sí que ni siquiera te habías fijado que se encontraba allí. Y cuando comienzas a tocar esa nota con el piano te vas dando cuenta de que no es una nota fácil, de que es una nota especial en la que tienes que deslizar tus dedos de forma perfecta. Sin apretar demasiado y tampoco sin hacerlo demasiado débil...adoptando la fuerza necesaria. Poso mis dedos sobre aquella tecla mientras comienzo a bailar una melodía subyacente al sí. Y de repente me encuentro de forma sensual bailando al piano, sintiendo el instrumento con los dedos, llenándome de vida a cada nota. Mis caderas comienzan a moverse suavemente realizando círculos invisibles rodeando al piano y al aire. Todo mi cuerpo empieza a moverse mientras comienzo a bajar delicadamente al ritmo de la música teniendo como sujeción mi piano. Y cuando ya he llegado abajo del todo, apoyando mis dos manos sobre su tapa, me alzó imponente sobre él y me tumbo arriba arrimandome poco a poco a las teclas quizás como una serpiente de cascabel. Y cuando ya desde arriba he llegado a que mis dedos vuelvan a tocar las teclas con la punta de mis dedos, comienzo nuevamente a tocar aquella nota mientras continuo eternamente bailando.
Vistas de página en total
jueves, 26 de abril de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Archivo del blog
- febrero (1)
- enero (5)
- diciembre (12)
- septiembre (2)
- agosto (4)
- julio (8)
- junio (12)
- mayo (7)
- abril (13)
- marzo (5)
- febrero (4)
- enero (13)
- diciembre (12)
- noviembre (20)
- octubre (14)
- septiembre (41)
- agosto (44)
- julio (24)
- junio (14)
- mayo (32)
- abril (38)
- marzo (36)
- febrero (22)
- enero (2)
- diciembre (3)
- noviembre (12)
- octubre (16)
- septiembre (16)
- agosto (34)
- julio (20)
- junio (25)
- mayo (25)
- marzo (5)
- febrero (12)
- enero (17)
- diciembre (42)
- noviembre (55)
- octubre (36)
- septiembre (28)

No hay comentarios:
Publicar un comentario