Tormenta. Una chica al piano y un chico acariciando el violín. Una tragedia sin remedio y sin fin. Destinados a encontrarse y perderse para siempre. Deseando luchar contra el destino, luchan desesperadamente tomando bocanadas de oxígeno para poder golpear con un último aliento. Vuelta a morir. Han vuelto a morir en el intento de persistir. Una única razón, una desesperación. Un amor...una locura. Un deseo que se convierte en obsesión. De repente, la voluntad se convierte en armadura. Una armadura cegadora llevada a realidad por el deseo iriente de conseguir el único objetivo que mas deseaban en sus vidas. Estar juntos. Y con toda la ira que contiene un deseo frustrado que ha tardado mil años en tornarse realidad. Por fin, con la fiereza suficiente se convierte esa ira en arma, llenando el corazón de los amantes en pureza y el cuerpo de los atacantes en tierra.
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jueves, 26 de julio de 2012
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