Te imagino allí, como en otro mundo, realizando mil acciones, embriagándote de millones de sentimientos. Con sonrisas, con miradas, con fuerza, con cansancio, con alegría, con enfado, con nostalgia y con recuerdos. La verdad es que si pienso que los demás existen independientemente de mi, de mi ego... me entra una insaciable curiosidad. Curiosidad porque me gustaría ver cada parte de tu mundo, tus costumbres en distintos sitios, tus maneras de hablar, tus movimientos, tu alma...
Es curioso observar cómo se comportan las personas en los distintos planos que viven/vivimos a lo largo de los días. Hay situaciones en las que nos comportamos diferente de como nos comportamos en otro sitio. Cada sitio, cada contexto, ofrece un comportamiento, unas formas y unos sentimientos diferentes. Por eso, nuestras maneras son diferentes. Y eso no significa que seamos mentira, puesto que si observamos todas las situaciones y maneras de actuar que tenemos a lo largo de los días, podremos observar toda nuestra personalidad al completo, todo nuestro yo, toda nuestra esencia. Cada día, cada situación, es un fragmento, un trocito de nosotros. Si juntamos todos esos trocitos, ahí podremos comprender y vislumbrar la complejidad de nuestra Alma.
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