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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Muchas veces tenemos miedo a expresar lo que sentimos, a las reacciones de la otra persona... Tenemos miedo a dar demasiado y recibir golpes o no recibir lo que esperamos. Pero, si no lo decimos, si no decimos lo que sentimos y pensamos, recibimos golpes de nuestro propio corazón. Porque no expresarlo, sería como estar enjaulado y pegarte contra los barrotes a cada momento. Hacerte polvo y sangre por esas ataduras de cadenas y esa jaula. Yo prefiero expresar y recibir por tanto golpes en el aire, que provocarme esos golpes yo dentro de mis ataduras. Porque si me disparan y estoy en el cielo, aún con heridas...puedo seguir volando. 

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